Comienza su andadura como una fábrica de maquinaria agrícola.
Se inicia el ensamblaje de los vehículos de Land Rover.
Nace la marca propia Santana Motor con vehículos diseñados en Linares.
La colaboración con Suzuki trae al mercado los icónicos modelos Samurai, Vitara y Jimny.
La llegada de Iveco busca dar un nuevo impulso a la producción de la factoría.
La factoría finaliza su actividad industrial y se crea el Parque Empresarial Santana
Las antiguas instalaciones se transforman en el Parque Científico Tecnológico del Transporte Santana (Santana Tech Park), un nuevo centro para la innovación y la investigación.
Inscrito en el registro de Agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento con número registral AC00594PCT
Hablar de Santana es hablar de Linares. Es hablar de miles de familias que encontraron en su factoría no solo un trabajo, sino un proyecto de vida. Es hablar de una ciudad que, desde mediados del siglo XX, supo reinventarse y abrirse al mundo de la mano de la industria.
Lo que comenzó en 1956 como una fábrica de maquinaria agrícola pronto se convirtió en una de las aventuras industriales más importantes de España. Aquel sueño creció en 1961 con la llegada de Land Rover, cuyos todoterrenos ensamblados en Linares rodaron por carreteras y caminos de toda España y medio mundo.
Con los años, Santana no fue solo una fábrica: fue símbolo de ingenio y capacidad industrial. En 1967 nació la marca Santana Motor, con vehículos propios diseñados para responder a las necesidades de un país en transformación. Más tarde, en los años 80, la alianza con Suzuki trajo al mercado el icónico Samurai, el Vitara y el Jimny, vehículos que marcaron a toda una generación. La llegada de Iveco en 2006 trató de relanzar la producción de la factoría, pero no llegó a materializarse en grandes volúmenes de unidades.
Pero Santana fue más que marcas y modelos: fue un lugar de aprendizaje, de esfuerzo compartido, de orgullo obrero. Fue el corazón que latía en Linares y que se extendía por toda la provincia de Jaén.
El cese de la producción en 2011 supuso un duro golpe, pero no el final de la historia. Porque lo que podía haber sido abandono y silencio se convirtió en renacimiento.
Hoy, aquellas naves que un día albergaron motores y chasis son el escenario nuevos sueños: los de la innovación, la investigación y la tecnología. El Parque Científico Tecnológico del Transporte Santana (Santana Tech Park) es la mejor prueba de que la historia de Linares no acaba en el pasado, sino que se proyecta hacia el futuro.
El Santana Tech Park es, en definitiva, la continuación de un legado: el de una ciudad que supo transformar la memoria de su industria en un motor de conocimiento, empleo e innovación para Andalucía y para el mundo.
Hablar de Santana es hablar de Linares. Es hablar de miles de familias que encontraron en su factoría no solo un trabajo, sino un proyecto de vida. Es hablar de una ciudad que, desde mediados del siglo XX, supo reinventarse y abrirse al mundo de la mano de la industria.
El Santana Tech Park es un ecosistema de innovación especializado en transporte, movilidad sostenible e industria avanzada. Formamos parte de la Red Andaluza de Parques Científicos y Tecnológicos, lo que nos conecta con los principales polos de conocimiento, investigación y desarrollo empresarial de la región.
Nuestro propósito es claro: transformar la experiencia industrial de Linares en una plataforma de innovación abierta que impulse la competitividad de las empresas y la generación de empleo de calidad.
La propiedad del espacio es mayoritaria de la Junta de Andalucía y cedió la gestión de la infraestructura al Exmo. Ayuntamiento de Linares a través del Decreto 95/2021, de 23 de febrero de 2021.
Para conseguir los objetivos de dinamización, en 2024 se constituyó una entidad gestora denominada “Asociación Parque Científico Tecnológico del Transporte Santana” inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el número 7248.
Dicha asociación está constituida por: